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Los niños y las niñas necesitan amor incondicional de sus padres, necesitan sentirse queridos siempre y pese a todo. Este amor les va a permitir desarrollarse de manera sana sintiéndose protegidos y seguros.

El amor no es algo negociable ni está sujeto a condiciones. No tiene que ver con los resultados académicos, ni con la conducta. Cuando el niño aprende que el amor depende de su comportamiento piensa que le quieren por lo que hace y no por lo que es. Hay que querer a los hijos/as por lo que son, simplemente por ello.

Cuando el niño/a aprende que se le quiere por lo que hace, nunca sentirá que es suficiente para sus padres y/o los demás, pudiendo desarrollar un sentimiento de rechazo hacía sí mismo. Además de aprender una manera equivocada de querer a los demás.

Educar no es fácil y a veces lo padres y las madres se sienten desbordados ante el hecho de que su hijo/a tenga un comportamiento que no es el adecuado. Es en esos momentos cuando los padres y las madres pueden incluso sentir rechazo hacia su propio hijo/a, no sólo rechazo hacia sus actos sino también hacia su persona. Sin embargo, cuando un hijo/a tiene un carácter difícil o está en plena adolescencia, por ejemplo, es cuando más necesitan el cariño de sus padres.

Es más fácil abrazar o besar a un niño/a dulce y tierno que a un niño/a frío y distante. Aunque habría que pensar que si besamos y abrazamos más es probable que el niño/a sea más dulce y tierno y al contrario. Esto nos debe hacer reflexionar.

De cualquier manera lo importante es que el amor hacia los hijos e hijas hay que practicarlo y expresarlo. Y no sólo cuando son pequeños, sino a cualquier edad. Los hijos/as se benefician de las muestras de cariño de sus padres/madres y éstos disfrutan dándoselas. Todos necesitan sentirse queridos y aprender a expresar los sentimientos, y los padres/madres son el mejor modelo.

Cuando los hijos/as se sienten queridos aprenden a querer y el afecto es recíproco, siendo las relaciones que mantenemos más sanas y haciéndonos sentir bien con nosotros mismos y con los demás.

Algunas pautas para expresar amor a nuestros hijos/as serían:

1.    Escucharlos e interesarnos por sus cosas.
2.    Ser ejemplo en sus vidas.
3.    Dedicarles tiempo de calidad.
4.    Motivación constante, ya que es la base de todo lo que hacemos.
5.    Compartir momentos y experiencias bonitas en familia.
6.    Incorporar como rutina el decir “te quiero”.
7.    Potenciar la inteligencia, el conocimiento y el talento.
8.    Acoger y aceptar sus emociones (miedo, tristeza, ira) y ayudar a gestionarlas.
9.    Abrazar, acurrucar, hacer cosquillas, caricias.
10.    Ayudarlos a que descubran las cosas que hacen bien.
11.    Dejar que asuman las consecuencias de sus actos para fomentar así la responsabilidad.
12.    Darle oportunidades en las que puedan socializar con los iguales.
13.    Darle una sorpresa de vez en cuando. Llegar con algún detalle que le pueda gustar.

Ángeles Benítez Rey
Psicóloga de la Salud- Grupo DICTEA